LA BATALLA DEL ALTO DE LA ALIANZA

HISTORIA

* En 1879 el presidente boliviano Tomás Frías es derrocado por un golpe encabezado por el general Hilarión Daza; éste último decreta un nuevo impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado.

* La Compañía de Salitre de Antofagasta se niega a pagarlo.

* El gobierno chileno sale «en defensa» de los capitalistas nacionales y rompe relaciones con Bolivia.

* El 14 de febrero de 1879 soldados chilenos, al mando del coronel Emilio Sotomayor, ocupan Antofagasta.

* En marzo, Bolivia se alía con el Perú y se declara la guerra a Chile.

Para el 5 de abril, Chile declara la guerra a los aliados.

* Hacia fines de 1879 Tarapacá queda en manos de las tropas chilenas.

* Hilarión Daza es derrocado el 28 de diciembre de 1879 y Narciso Campero es nombrado Presidente (provisional) de Bolivia el 19 de enero de 1880.

* En abril de 1880 Campero parte hacia Tacna para encontrarse con las fuerzas peruanas y bolivianas y dirigirlas.

* El 26 de mayo de 1880 comienza el enfrentamiento con el ejército de Chile, comandado por el general Manuel Baquedano.

EL ALTO DE LA ALIANZA

La historiadora Esther Aillón Soria describió el lugar como un complejo monumental, ubicado a 8 kilómetros al norte de la ciudad de Tacna, en Perú. De ahí que la Batalla del Alto de la Alianza también se denomina la Batalla de Tacna.

El lugar, una meseta conocida como Intiorko, que en quechua significa Alto del Sol, fue bautizado como «Alto de la Alianza», según algunas versiones, porque surgió la decisión chilena de ponerle en Tacna un alto definitivo a la alianza perú-boliviana.

LA BATALLA

El 26 de mayo de 1880, en el marco de la Guerra del Pacífico, el Batallón Colorados de Bolivia fue protagonista de una batalla histórica, la batalla del Alto de la Alianza, donde demostró su patriotismo y heroísmo.

Los soldados representaron dignamente al país en la guerra contra Chile para defender el territorio nacional.

Perú también fue parte de esta batalla y se unió a Bolivia para formar un solo ejército.

En ese momento, el ejército perú-boliviano constaba de 12 mil hombres, de los cuáles 6.500 eran peruanos y 5.500 bolivianos, con 23 piezas de artillería. El general en jefe del ejército aliado fue el general boliviano Narciso Campero, al acabar su periodo como presidente de Bolivia. Las tropas chilenas estaban compuestas por 19 mil hombres que tenían 41 piezas de artillería.

La contienda se llevó a cabo en un terreno desértico donde soportaron temperaturas extremas que durante el día llegaba a los 28 grados y el intenso frío por las noches.

El relato de la derrota

El combate duró casi todo el día, desde las nueve de la mañana, y la derrota del ejército boliviano-peruano se dio cerca de las tres de la tarde.

Durante la madrugada hubo una frustrada expedición de las fuerzas aliadas que los debilitó antes de la principal batalla.

«Aquellos Colorados eran los soldados fantasmas por cuyos cuerpos atravesaban las balas sin derribarlos; caían heridos, pero para ponerse de pie… cruzaban como relámpagos ante los ojos de los soldados chilenos, cegándolos…», según el relato del periodista peruano Víctor Mantilla, que quedó en los libros de la historia nacional.

Prosigue con la parte más desgarradora de la contienda bélica como epílogo. «Cuando a la caída de la tarde se pronunció la derrota y el corneta del batallón tocaba la retirada, no apareció ninguno de ellos. Al cerrar la noche, él continuaba llamando sin que ninguna chaqueta roja respondiera a la cita… los que no había muerto estaban heridos y no llegaban a veinte».

En la historia también se recuerda que los caballos del ejército chileno pisaron a los soldados de la casaca roja y amarilla y buscaron cuidadosamente a los que aún respiraban para clavarles sus afiladas bayonetas.

Hubo más de 5.000 muertos y heridos, con una alta proporción de jefes y oficiales. Los destacamentos Murillo y zapadores de Bolivia y Tacna del Perú, fueron la última resistencia. Las fuerzas comandadas por Campero emprendieron la retirada hacia los Andes.

EL GRITO DE GUERRA

Cuando el batallón peruano «Victoria» estaba a punto de ser dominado por las tropas chilenas, se envió, decididamente, al «Batallón Colorados», que entró al combate al grito de «Agarrarse rotos, que aquí entran los Colorados de Bolivia».

Emprendieron la batalla al trote con el fusil, una mochila y el kepí rojo echado hacia atrás. Este fue el episodio más destacado por la intervención heroica y la demostración de toda la capacidad de este regimiento al mando de Ildefonso Murguía, López y Gonzáles. Con gran valentía obligaron a retroceder a los chilenos. Fue el último momento en que se pudo pensar en una victoria.

Así finaliza la Guerra del Pacífico para Bolivia que inició con la invasión a Antofagasta el 14 de febrero de 1879, mientras que el 23 de marzo del mismo año los chilenos atacaron Calama. Bolivia se defendió con 144 hombres y fue en el puente del Topáter donde murió Eduardo Avaroa. Fecha declarada como el Día del Mar.

Perú, sufrió la guerra tres años más, hasta 1883. Los chilenos ocupan Lima y buena parte del territorio peruano por más de un año.

LOS HÉROES

El coronel Ildefonso Murguía Anze, que guió a los soldados del Batallón Colorados de Bolivia. La escritora María Luisa Zeballos recuerda que fueron los intereses políticos de la época los que condenaron a ocho sobrevivientes del Batallón Colorados de Bolivia a sufrir la muerte con ignominia por fusilamiento y a su comandante a condenarlo al olvido, y es así como murió, marginado por el Estado. La Ley 2922 promulgada por el gobierno del presidente Carlos Mesa el 26 de noviembre de 2004 declaró Héroe Nacional a Murguía, comandantes, clases y soldados del Batallón Colorados de Bolivia, por su valiente y patriótica acción en la Batalla del Alto de la Alianza.

Juan Pinto Cabrera es el tamborillero que con solo 13 años de edad ocupaba el cargo de tambor de órdenes del Batallón Colorados de Bolivia. En el Campo de la Alianza cambió su tambor por un fusil. Cuentan que cuando los Colorados eran castigados por el intenso fuego de la artillería enemiga, arrebató a un herido de su batallón su arma para enfrentar al enemigo junto a sus camaradas y murió.

Pascual Mariano Mamani participó de la guerra como el corneta de dos batallones. En esa batalla, los bolivianos lograron escalar un cerro y tomar cañones chilenos, pero el numeroso ejército enemigo causó bajas a los aliados, por lo que el corneta Mamani, se montó sobre un cañón, con la pierna fracturada y tocó su corneta pidiendo refuerzos hasta que murió.

HIMNO A LOS COLORADOS DE BOLIVIA

Letra: Ricardo Bustamante
Música: Eloy Salmón

Con la gran marcha militar  

de los colorados  

avancemos rumbo al ideal  

a paso marcial.  

El ondulante palpitar  

de nuestra bandera  

lleva ya su rumor de mar  

hasta nuestro hogar.

Hay que escuchar el sonoro raudal  

de nuestra tricolor tendida al Litoral  

y el del clarín que aumentará

nuestro fervor.  

Hay que salvar con sereno valor

la única senda que

dio el boliviano honor

y ha de encontrar el esplendor 

de lo que fue.

Vibró el clarín desde el monte  

hasta el mar oíd el épico son,  

que ha de avivar la luz de la fe.  

Vibró el clarín. 

Boliviano oíd.  

Marchemos con hondo afán  

a conquistar un haz de laurel.

Gloria al campeón  

que con desdén  

fue contra cien  

de una legión.

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